tal vez toda la felicidad del planeta se encuentre en el fondo del océano, en un cofre con llaves que sólo puedan abrir los tentáculos de los pulpos, que sólo puede verse cuando en realidad se necesita, que tiene existencia física, así se la puede sujetar con la suficiente fuerza como para no dejarla escapar, que se complementa con todos los otros sentimientos, y que nunca es demasiada, que es justa y no cansa.
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