Muchas veces me puse a pensar cosas que no tienen sentido. Los colores no tienen sentido, el aroma no tiene sentido, la vista no tiene sentido, el tacto no tiene sentido, pero son sentidos, al fin y al cabo. Se sienten, pero no tanto como un sentimiento. Cuando olemos el perfume de una rosa, siempre es el mismo. Pero el perfume varía de flor en flor. No quiere decir que variemos nuestro olfato, sino que al igual que todas las flores, somos diferentes, y así también, sentimos diferente. Son tantos los puntos de vista de las palabras, que ya no hay definiciones que puedan satisfacer a todo el mundo. Antes, con decir que el amor es un sentimiento bastaba para obtener a cambio la conformidad de los que buscaban por cielo y tierra su significado. Ahora, hay varias hipótesis sobre esto, porque cada uno fue tomando su punto de vista. Perfecto, pero ahora si, aunque se tengan diferentes visiones de la realidad, no debés tomar ventajas que pudiesen herir a los demás. Aprovecharse de las diferentes visiones de lo prohibido, lo correcto, lo real, lo irreal, lo posible, lo imposible, lo hiriente y lo amistoso puede causar serios problemas. Lo cierto es que la víctima de este juego de palabras, podrías estar siendo vos, y tus visiones de la realidad te pueden estar tapando todas y cada una de las acciones que deseás conocer, y cuanto más se tratan de descubrir MENOS se muestran.

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