las reflexiones nocturnas, acompañadas con mate, te hacen volar la cabeza. Tan alto, que el mismo espacio exterior quedaría bajo el vuelo.
Casi que no termino ningún termo, me duermo en el intento. Se enfría el agua, se lava la yerba. Nunca se termina nada, siempre "algo" tiene que pasar.
Qué pasa? Por qué se va? Por qué vuelve sin explicaciones, y después se va? No importa. Me duele la cabeza, y es tarde, y tengo que ir a dormir. Mañana estudio, como todos los días, pero hoy no estudié, no tenía ganas. No tengo ganas. ¿Por qué tengo que estudiar? Ya se todo.
Los mates se van lavando de a poco. No es mi intención, yo sebo bien. Y la yerba, que me la olvidé abajo, y tengo miedo de bajar. Podría bajar en un rato, cuando el mate se lave un poco más.
Que dolor de corazón. Cómo te puede doler un corazon, no fisicamente, sino mentalmente? Te sentís como que te duele algo. El alma, a dónde está? Y los párpados, no quieren saber más nada sobre seguir levantados.
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